jueves, 9 de agosto de 2007

CONDE ROSSELLO

A principios del siglo IX, en España, los nobles visigodos, descontentos antes de la llegada de los árabes, se habían debilitado con usurpaciones y revoluciones. Por el contrario, en Francia, se había mantenido la dinastía de los reyes merovíngios. Afortunadamente para Francia, al lado del "roi faineant" merovingio se hallaba el mayordomo de palacio, que era un cargo que se había hecho hereditario, entre los francos, para asegurar a la nobleza cierta estabilidad en la provisión de cargos y en la distribución de tierras que concedía el rey asesorado por el mayordomo. Carlos Martel (martillo), mayordomo de palacio, había detenido la invasión de los árabes en Poitiers y había vencido la rebelión del duque de Aquitania. Su hijo, Pepino, apoyado por el Papa, se ciñó la corona de los francos. El rey de los longobardos se había apoderado de la mayor parte de los dominios del emperador de Oriente en Italia y amenazaba Roma. Fue entonces cuando el Papa apeló al rey franco para que le ayudase. Pepino acudió en la ayuda del Papa Esteban II y este en compensación a su ayuda renovó en la basílica de San Dionisio la ceremonia de unción al rey y a sus hijos Carlos y Carlomán declarándolos patricios de los romanos. En esta misma ceremonia, el Papa, confirma a los nobles que habían acompañado al rey franco en su defensa. Entre estos nobles se hallaba el conde soberano Roussillon , Rossello, al que el Papa le concede el privilegio de nombrarle, así mismo, conde de Cattani, Catania. El conde Roussillon, Rossello, luchó y acompañó a Pepino en todas sus batallas. Su descendiente hizo lo mismo con el hijo de Pepino, Carlomagno y de él se habla en las crónicas carolingias y en los escritos que se han recuperado de Eginardo, secretario de Carlomagno. A fines del siglo VIII, los Carolingios intervinieron en el noroeste peninsular con el apoyo de la población autóctona de las montañas. La dominación franca se hizo efectiva tras la conquista de Gerona (785) y Barcelona (801). El territorio ganado a los musulmanes se configuró como la Marca Hispánica, integrada por condados dependientes de los monarcas Carolingios. Es a principios del siglo IX cuando esos condes francos son sustituidos por nobles autóctonos y es en ese momento cuando, por cuestiones políticas, se usurpa el nombre y no los estados del conde Roussillon, Rossello; que pasa a asumirse como un nuevo condado, el condado del Rosellón o condado del Rosselló. La historia de este noble continúa con dos linajes, uno de ellos que se traslada a Inglaterra y otro que al desmembrarse el imperio de Carlomagno, el descendiente de este conde soberano se queda en España acompañando a Pedro de Aragón, en la toma de Úbeda, en 1212 en las Navas de Tolosa o acompañando al rey Jaime I en la conquista de Mallorca, según las crónicas. Por deferencia a su valor, a una villa de Lérida, que el heredero dinástico del conde soberano de Roussillon reconquista, se le da el nombre de Rosselló y de aquí se convierte en apellido siglos después para los de allí nacidos. Todos estos antiguos nobles soberanos que, indudablemente, se vieron relegados por otra nobleza autóctona, solían exigir la ratificación de sus Provanzas de Nobleza con las que demostraban la descendencia del linaje. El tratamiento que recibían era el de Ussía Ilustrísima, que sólo correspondía a esos condes soberanos. En la actualidad el descendiente dinástico de este condado, uno de los más antiguos de Europa, es Rafael Rosselló Cuervas-Mons, según ha sido acreditado. Es padre de una hija, Alejandra Rosselló de Beaumont.





Beaumont


ESTE linaje tuvo su origen en el infante don Luis, hijo del rey Felipe de Evreux, que falleció en 1376. Su hijo mosén Charles de Beaumont fue nombrado condestable o alférez de Navarra en 1379 y murió en 1433. Hijo suyo fue otro don Luis de Beaumont, el cual, con ocasión de su matrimonio con doña Juana de Navarra en 1424, fue ennoblecido por el rey Carlos III el Noble con los títulos de conde de Lerín y condestable de Navarra. Más tarde, en 1564, su descendiente doña Brianda de Beaumont casó con don Diego Álvarez de Toledo, y el hijo de este matrimonio, don Antonio Álvarez de Toledo y Beaumont pasó a ser sexto conde de Lerín, condestable de Navarra y quinto duque de Alba. Por eso, el Palacio del condestable en la Calle Mayor de Pamplona, actualmente en fase de rehabilitación, era conocido también como la Casa del Duque. El escudo es cuartelado: 1º y 4º las armas reales de Navarra y 2º y 3º un losangeado de oro y azur. En esta forma lo empezó a usar el citado mosén Charles de Beaumont, condestable de Navarra, en el año 1391. Hasta el final de la década de los sesenta, este escudo, timbrado con el capelo episcopal, se podía ver también en una antigua labra heráldica -seguramente la más antigua de Pamplona- sobre la puerta ojival del antiguo arcedianato, en la calle Dormitalería, números 3 y 3 bis. El motivo era que allá por el año 1457, cuando el Reino estaba dividido en dos banderías o parcialidades, don Carlos de Beaumont fue electo Obispo de Pamplona por el Cabildo, a propuesta del Príncipe de Viana, en oposición a la candidatura agramontesa, impulsada y alentada por el rey don Juan II, que proponía a don Martín de Amatriain. Aquellas controversias dieron lugar a una drástica intervención del Santo Padre, que designó para la sede episcopal al cardenal Besarión. El escudo se guarda en una dependencia aneja a la Catedral.